Solo cuando estamos en pleno sufrimiento apreciamos la salud.

Poder respirar sin complicaciones.

Poder tomar agua, alcanzar el vaso, apretarlo con los dedos sin que se nos escape. Estirar los brazos, mover las piernas, tocar el piso, sentir que está frío.

En plena desesperación le rezamos a un dios en el que tal vez ni creemos y prometemos ser mejores si nos curamos. Yo sé que una vez, enmigrañado, me hinqué y en pleno llanto rezé porque parara.

Hace poco me invitaron a una boda en Acapulco. Me invitó alguien que le vamos a poner Margarita Eulalia Sabrina Flores Rabiot en esta ocasión.

Se puso bien malita la pobre. Inyecciones, pastillas, limpias, llantos, gritos, papachos, amigos e insomnio jugaron sus respectivos roles este fin. No pudimos ir a la boda pero, literalmente, lo que importa es que tenemos salud. Todo bien ahorita, no te preocupes.

Esta fotocrónica íntima es un recuento de lo poco que pude capturar entre piojitos e idas a la farmacia llenas de preocupación.

Las tomé con mi cámara de rollo y te las comparto porque creo que están lindas y porque quiero recordarte lo importante que es estar sanos y salvos para aprovechar esta vida enteros.

(De las 61 fotos que tomé me quedo con 24)

 


Cuídate y pónte suéter, ¡por favor!

Fon 🎞️.