MADRE SANTA. Qué cosa de lugar.

Escribí un texto de Islandia del sur en el periódico de HOTBOOK y pueden leerlo aquí.

Ya pasó un año y medio y sigo sin creerme que estuve ahí. Fui con el mismísimo Daniel –también mi acompañante en el sureste asiático y en muchas otras aventuras– con la dinámica de acampar todas las noches y recorrer la mitad del país a base de aventones. El único transporte que compramos fue el camioncito del aeropuerto a Reikiavik  y de regreso, y un ferry a las Islas Vestman (porque estaba difícil pedir ride en el agua).

Tuvimos días muy buenos y días de pesadilla donde tuvimos que caminar bajo tormentas, con frío, con un viento del diablo y sin saber en dónde estábamos, pero todo valió la pena.