Esta noticia me está cambiando la vida:

Me aceptaron en Sea Shepherd Conservation Society y me voy a vivir a un barco con ellos el lunes.

Me uno a esta flota mundial de locos para documentar, a través de fotos y video, la conservación de la vaquita marina en el mar de Cortés y las demás labores de activismo que hacen. La misión se llama Operación Milagro V.

Sea Shepherd es una organización global que protege y conserva el océano y sus habitantes en diferentes partes del mundo. Su misión, traducida al español dice algo así: “…terminar con la destrucción del hábitat y la masacre de la fauna en los océanos del mundo para conservar y proteger ecosistemas y especies.” Tratan de impedir la matanza de delfines en Taiji, la de ballenas en Faroe Islands, la pesca en general, etc.

Prácticamente son piratas del bien. Y aparentemente yo me convierto en uno de ellos pronto. Qué locura.

Esta noticia es importantísima para mí principalmente por dos razones que te comparto con el corazón abierto:

  1. Voy a poner mis valores, creencias y deseos actuales en acción.
  2. Estoy destruyendo un miedo muy enterrado que no sabía ni que tenía y creo que es importante hablar de esto. Tal vez a ti también te pase.

Déjame explicártelas mejor.

Llevo alrededor de un año preocupado por el planeta. Suena choteado pero genuinamente me causa conflicto lo amolado que está en muchos aspectos. Aspectos de contaminación, sobreconsumo, violencia, avaricia, you name it. He cambiado muchos de mis hábitos y estoy haciendo el mejor esfuerzo por ser el ciudadano menos problemático posible y dar algo bueno: he dejado de comprar plásticos, ya no miento madres en el coche, cargo con mi termo a todos lados, dejé de matar animales y comer productos de ellos, tengo mi cepillo de dientes de bambú y estoy viendo cómo hacer mi propia pasta de dientes… pero a la vez empecé a perder la cabeza.

Desde que adopté el estilo de vida del veganismo hace seis meses (y vegetariano hace un año) me he vuelto el triple de apasionado, entusiasmado, pero la verdad, al mismo tiempo preocupado, desesperanzado, sensible y realmente conflictuado con la tremenda matanza de animales y las consecuencias en el medio ambiente. Mi chip es otro, completamente, al que tenía el año pasado.

En estos últimos meses estuve luchando contra mí mismo, a veces contra mis amigos y mi familia, aislado, y sentía que no estaba haciendo lo suficiente por mi queridísimo planeta. Para cerrar con el punto #1. y sin darle tantas vueltas, hoy creo que podemos crear un mundo sin matanza, en donde somos CONSCIENTES de lo que hacemos y que somos protectores de lo que tenemos en frente. Ya dije una vez que todo nos vale madres y yo ya no quiero ser parte de eso. Te puede parecer utópico pero yo estoy convencido de que se puede porque yo ya lo he hecho en su manera. Sé que podemos escoger dejar nuestro ego y comodidad a un lado y en vez adoptar la compasión, el amor y la vida en todo el sentido de la palabra. Este mundo empieza con uno mismo.

Así que me voy al altamar, a vivir con activistas, a seguir entrenando a mi activista interno y a hacer algo tangible en persona.

No sé cuánto tiempo me vaya pero sé que daré lo mejor de mí para sumar a esta extraordinaria causa. Qué maldita emoción.

Ahora, el punto #2.

Creo que le tengo miedo al éxito. ¿A ti también te pasa o estoy loco yo?

Suena ridículo, ya sé, y déjate tú al “éxito”, pero me estoy dando cuenta de que muy en el fondo tengo esta voz que me dice que no me merezco grandes cosas y ahorita que me están pasando gracias a mi esfuerzo constante, me saca de onda. Y es que en los últimos meses siento que inconscientemente he estado reprimiendo esa persona sumamente soñadora que siempre he sido, ¿sabes? Como si de alguna manera fuera cierto eso de que “cuando te vuelves adulto tienes que dejar de soñar y lo que sigue es construir una vida común y corriente”. He estado haciendo trabajos que por más que me gustan sentía que no me estaban acercando a lo que en realidad quería hacer, o mínimo intentar, de irme en aventuras, viajar, conocer gente nueva, ayudar, no simplemente seguir una vida prescrita porque “así tiene que ser” y “gente a mi alrededor lo están haciendo”.

Y te soy honesto: me tardé meses en aplicar a Sea Shepherd porque juraba que no me iban a aceptar. Que era caso perdido y que no malgastara mi tiempo. Apliqué solo para tener paz mental y poder decirme a mí mismo que intenté. (Me acuerdo que un par de personas se rieron de mi idea y obvio eso me quitó ganas). Algo más triste es que veía las fotos y videos de sus barcos y misiones y pensaba “nunca voy a ser yo”. ¿Por qué carajos? No me preguntes. Pero había ya tirado toalla porque creía que no me lo merecía o que no era “good enough”.

Un día me agarró tantita inspiración y, aunque tenía la misma mentalidad de que no había forma de que yo entrara, apliqué. Una semana y un día después me preguntaron que cuándo podía subirme al barco.

Obviamente lloré las siguientes dos horas. Mi emoción estaba —y sigue— en los cielos. Primero porque estos cuates comparten mi visión de ese mundo que te contaba, segunda porque iba a poder poner de mi parte, y tercera porque estaba demostrándome a mí mismo que sí se puede hacer algo fuera de lo común. Y que es posible luchar por todo esto, por lo que crees.

Por ahí siempre han dicho que si tus sueños no te asustan no son lo suficientemente grandes. Y creo que hoy lo entiendo. Estoy apanicado, no te voy a mentir. Pero todo mi cuerpo siente, en armonía, que esto es lo que tengo que hacer hoy. Y es que me disculparía por ser cursi pero creo que lo cursi es la verdad repetida muchas veces.

Quiero cerrar todo este choro mareador con un texto que me compartió mi hermano Esteban en cuanto le conté la noticia. Él no lo sabe pero también me sacó una lágrima y lo cargo conmigo a donde me lleve la marea:

a boy, he and his friends would make their way across the countryside, and when they came to an orchard wall that seemed too high and too doubtful to try and too difficult to permit their voyage to continue, they took off their hats and tossed them over the wall–and then they had no choice but to follow them.

Me despido pero antes te doy las gracias por leerme, por estar aquí y por llegar hasta abajo. Espero volver pronto con crónicas del mar. Si me tardo es porque todo va bien.

Ahoy, captain!

Fon 🏴‍☠️.

P.S: Si quieres seguir la aventura, te dejo varios links. No sé qué tanto pueda compartir estando allá pero las redes de estos cuates son muy activas.

Instagram de Sea Shepherd.

Instagram de Sea Shepherd Conservation Society (de lo que yo seré parte).

Facebook del barco donde viviré.